“Y ahora aquí, tan lejos de tí, levanto vuelo
con la mano agarrada al deseo.
Y se me pone caliente, como las ganas de verte
pa llenar de risas esos labios que parecen apagados…
[…]
Llévame, llévame de aquí
que lo intento a todo trapo y no consigo salir.
Déjame que sueñe contigo
que la celda no entiende de sacrificios.”
Pocas ganas de escribir y mucho que comunicar, eso siempre es un problema… Porque el problema deja de ser un impedimento una vez verbalizado para convertirse en un hito solucionable. O al menos, para poder exorcizarlo… Y mientras tanto, a seguir distrayéndose…