August32009
En cada alborada - Forraje
Princesa que tanto me has hecho pensar,
culpable de mil madrugadas y algún despertar
sintiendo que a ciegas te escapas y yo voy detrás.
Ojitos brillantes que dejan entrar
pasito a pasito a los mios y luego al final,
se llenan mis hombros de lágrimas que he de secar
con besos y abrazos, que luego se irán.
Porque no quiero volver a ser el perro más fiel
para que luego me digas que tú no querias,
hacerte la dueña del tarro de miel
que endulce mi vida de noche y de día.
Tanto te quería que el calor de mis brazos
se fue haciendo tibio
de ver que lo tuyo y lo mío se hacía pedazos.
¡Qué tonto! ¡Si nunca hubo nada!
Recé por tus besos en cada alborada.
Hasta darme cuenta que Dios no me oía;
tu amor era de otro y yo lo quería para mí;
daría todo lo que tengo por tenerte a ti.
Y ¿Qué podemos hacer? Si lo tuyo y lo mío no va a poder ser...
Que el tiempo se nos va y dime tú, ¿Qué podemos hacer?
¡Podríamos follar hasta dejarnos de querer!
Perdona bonita por la grosería, me pongo nervioso y mi lengua se afila.
Tanto te quería que el calor de mis brazos
se fue haciendo tibio
de ver que lo tuyo y lo mío se hacía pedazos.
¡Qué tonto! ¡Si nunca hubo nada!
Recé por tus besos en cada alborada.
Hasta darme cuenta que Dios no me oía
tu amor era de otro y yo lo queria para mí,
daría todo lo que tengo por tenerte a ti.