Utopías…
La vegetación estaba quieta, la brisa no movía las frondosas hojas de los árboles que bordeaban la tranquila playa. El silencio fue casi irreal por un momento, pero entonces estalló de nuevo el coro de cantos, gritos y demás sonidos que poblaban la selva de la pequeña isla tropical.
Tendida en la arena al sol, dejó que el suave sol de la mañana acariciara su piel antes de levantarse para ir a seguir durmiendo en un sitio mas resguardado. El silencio y el sol la habían despertado. La noche anterior decidió dormir en la cala en lugar de en la cabaña. En las horas frías de la madrugada, recordaba haberse medio enterrado en la cálidez de la tierra, cambiando de postura cómo solía hacerlo en la civilización, cuando en lugar de con arena o pieles y hojas trenzadas lo hacía con un edredón de plumas.
No recordaba cuando había llegado a la isla, sólo recordaba que no quería marcharse. Alimentarse de fruta, pescado y lo poco que cazaba la complacía. Pasar los días en la playa o remontar el arroyo que formaba un pequeño delta cerca de su campamento llenaba sus horas mejor que cualquier entretenimiento que hubiera probado hasta ese momento. Construir lo que necesitaba ocupaba el resto del tiempo. El estar sola o acompañada no marcaba una gran diferencia. Tenía todo cuanto pudiera necesitar y era feliz.
Volver a una vida básica, sencilla y cómoda en un sitio tranquilo.